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  • Foto del escritorMujeres Fuertes Costa Rica

La pausa sagrada - de la danza a la autodefensa


Foto: @josecarlosccc

*English Below*

Autora: Toby Israel


Una respiración puede cambiarlo todo.


Puede ser la diferencia entre una reacción y una respuesta, entre la contracción y la expansión, entre la inacción y la acción. En el espacio amplio al final de la inhalación, todo se expande y las posibilidades se abren ante nosotros. En el vacío después de la exhalación, se cristaliza la claridad.


Después de explorar el "baile consciente en pareja" el mes pasado con los increíbles humanos detrás de CoCrea, me encontré pensando mucho en la "pausa sagrada". En la danza, esta pausa puede ser una sola respiración, o incluso un microsegundo de quietud que nos permite escuchar nuestro propio cuerpo y el de nuestra pareja, permitiendo que de ahí surja el movimiento. Es un momento de belleza, sintonía y conciencia, rico en potencial. Y es un momento para reconectarnos con nuestro propio cuerpo y sus necesidades, dándonos la oportunidad de actuar en integridad con nuestro propio autoconocimiento.


Aquí es donde podemos llevar la pausa sagrada con nosotros de la danza a la autodefensa.


Ese mismo momento aparentemente insignificante de conciencia, cuando se aplica a una situación de peligro o violencia, puede cambiarlo todo. La pausa sagrada puede restaurar nuestro poder de actuar cuando nos encontramos en un estado adrenalizado o activado, ayudándonos a acceder a nuestra caja de herramientas de autodefensa, a pesar del miedo o la confusión.


En las clases holísticas de defensa personal de Mujeres Fuertes, a menudo animamos a nuestras participantes a respirar antes de practicar un golpe. También discutimos regularmente la importancia de tomarse el tiempo para revisarnos cuando una persona o situación nos hace sentir incómodas o inseguras. En ese momento, elegimos cómo queremos responder, si necesitamos establecer un límite, si preferimos levantarnos y alejarnos, etc. El miedo fácilmente puede nublar nuestro juicio y afectar nuestra coordinación; pausar nos ayuda a elegir, hablar y actuar con claridad.


De manera parecida, el contrato social y el condicionamiento social en torno a la "amabilidad" y la "cortesía" suelen mantenernos en lugares en los que en realidad no queremos estar. Utilizando la pausa para conectar con nuestra intuición y escuchando el cuerpo, podemos reconocer más fácilmente cuando una situación es “amarilla” o “roja”.


Desde una perspectiva informada por el trauma, la pausa sagrada (respirar y traer la conciencia de vuelta al momento presente) puede hacer la diferencia entre congelarse o actuar (gritar, correr, pelear, etc.) para defendernos. Cuando el sistema de alarma se activa en el cerebro, la mayoría de las personas inconscientemente recurren a su estrategia adaptativa: luchar, huir, congelarse, disociarse o complacer. Para muchxs, y especialmente para las mujeres, la respuesta de congelación/disociación/complacimiento es una estrategia de supervivencia bien perfeccionada.



Foto: @HestiaPhotoExperience


“¿Y si me congelo?” es probablemente la pregunta más frecuente en nuestras clases de defensa personal.


Nadie puede garantizar romper la respuesta de congelación, ni deseamos descartarla por completo, ya que es en sí misma una estrategia de supervivencia. Sin embargo, sabemos que cuanto más practicamos el tomar una pausa, respirar y llevar la conciencia al cuerpo cuando se adrenaliza o se activa, más aumentamos nuestra capacidad de observarnos—y elegir una respuesta diferente.


Además, invitamos a nuestrxs participantes a reformular la congelación como “una espera activa”. El animal que se congela en la naturaleza cuando se acerca el peligro muchas veces procede a huir, o actúa de otra manera en autoconservación. La gente no es diferente. Entrenando nuestro cuerpo para respirar a través de la incomodidad o el miedo, notar nuestras reacciones instintivas y luego gritar, correr o pelear, acortamos la respuesta de congelación y nos preparamos para lo que sigue.


Cuantas más herramientas y opciones tengamos, más posibilidades se abrirán ante nosotrxs en la expansión que causa la pausa sagrada.


¿Por qué la pausa "sagrada"?


Porque para mí, cualquier cosa que nos conecte con nuestra sabiduría encarnada, intuición o conocimiento interior es una práctica mística. Cada vez que entramos en comunión con esa voz suave y clara que habla o baila desde nuestro centro, creo que estamos en una conversación con lo divino. ¿Y qué hay más sagrado que eso?


¿Cómo aplicas la pausa sagrada en tu vida, tus relaciones o tu trabajo creativo? ¡Me encantaría leer sus perspectivas!


Finalmente te invito a recordar la pausa sagrada cuando te sientas asustadx, incómodx, confundidx o abrumadx.


En la amplitud de este momento, todo es posible.


***



En las próximas semanas o meses, planeo aplicar la práctica de la pausa sagrada a este proyecto, Mujeres Fuertes Autodefensa. Hemos estado en movimiento casi constante desde nuestro primer retiro en 2018, siguiendo el flujo y crecimiento natural de este ecosistema, y ​​respondiendo a todas las llamadas posibles de nuestras hermanas y aliadxs en toda la región.


El crecimiento espontáneo es algo hermoso—y, ya es hora de que respiremos un poco y nos conectemos con nuestra propia intuición.


En los próximos meses, ofreceremos menos talleres, pondremos los retiros en pausa y nos concentraremos en preparar nuestra segunda capacitación para instructores en septiembre [enlace]. Usaremos este tiempo para escuchar profundamente a las comunidades a las que servimos y al proyecto en sí mismo para comprender cuál movimiento está listo para surgir, cómo debemos crecer y cómo enfocar nuestra energía con mayor gracia.


Esperamos compartir este emocionante proceso con ustedes.


 

Sobre la Autora


Toby Israel es la fundadora y facilitadora de Mujeres Fuertes Costa Rica. Instructora de defensa personal (Certificación Completa, ESD Global) y maestra de yoga, facilita retiros y talleres para inspirar y transformar a partir de la conexión con nuestra fuerza interior. Vino a Costa Rica en 2017 para sacar su maestría en la Universidad para la Paz. Se quedó por el sol, la papaya y la comunidad.



Toby Israel is the founder of Mujeres Fuertes Costa Rica. As an ESD instructor (Level 4, ESD Global & Trainer of Trainers) and yoga teacher, she facilitates retreats and workshops designed to inspire and transform through connection to our inner strength. She came to Costa Rica in 2017 for a Master's degree from the University for Peace. She stayed for the sunshine, the papaya, and the community.


 

The Sacred Pause in Dance… & in Self-Defense




One breath can change everything.


It can be the difference between reaction and response, between contraction and expansion, between inaction and action. In the spaciousness at the top of our inhale, everything expands and possibilities open before us. In the emptiness at the bottom of our exhale, clarity crystalizes.


After a week of exploring “mindful partner dance” with the amazing humans behind CoCrea, I found myself thinking a lot about the “sacred pause.” In dance, this pause can be a single breath, or even a micro-second of stillness that allows us to listen to our own body and our partner’s and allow movement to arise from there. It is a moment of beauty, attunement and awareness, rich with potential. And it is a moment to reconnect with our own body and its needs, giving ourselves the opportunity to act in integrity with our own self-knowing.


Here is where we can carry the sacred pause with us from dance into self-defense.


That same seemingly-insignificant moment of renewed awareness, when applied to a situation of danger or violence, can again change everything. The sacred pause can restore our agency and power when we find ourselves in an adrenalized or activated state, helping us to access our self-defense toolkit, in spite of fear or confusion.


In our holistic self-defense classes with Mujeres Fuertes, we often encourage participants to take a breath before practicing a strike. We also regularly discuss the importance of taking time to check in with ourselves when a person or situation makes us feel uncomfortable or unsafe. In this moment, we choose how we want to respond, if we need to set a boundary, if we would rather get up and walk away, etc. Fear can easily cloud our judgment as well as affect our coordination; pausing helps us choose, speak and act with clarity.


Similarly, the social contract and social conditioning around “niceness” and “politeness” often keep us in places we actually don’t want to be. Utilizing the pause to touch base with our intuition and listen to the body, we can recognize more easily when a situation is “yellow” or “red.”


From a trauma-informed perspective, the sacred pause—taking a breath and bringing awareness back to the present moment—can mean the difference between freezing or acting (yelling, running, fighting, etc) to defend ourselves. When the alarm system is activated in the brain, most people unconsciously default to their go-to adaptive strategy: fight, flight, freeze, flop, or fawn. For many, and especially women, the freeze/flop/fawn response is a well-honed survival strategy.




“What if I freeze” is probably the most frequent question in our self-defense classes.


No one can guarantee breaking the freeze response, nor do we wish to write it off entirely, as it is itself a survival strategy. However, we do know that the more we practice pausing, breathing and bringing awareness to the body when adrenalized or activated, the more we augment our capacity to notice—and to choose a different response.


Furthermore, we invite participants to reframe freezing as “active waiting.” The animal that freezes in nature when danger approaches often proceeds to run away or otherwise act in self-preservation. People are no different. Training our body to breathe through discomfort or fear, notice our instinctive reactions, and then yell, run, or fight, we curtail the freeze response and prepare ourselves for what follows.


The more tools and options we have, the more possibilities will open ahead of us in the momentary lift of the sacred pause.


Why “sacred”?


Because for me, anything that connects us with our embodied wisdom, intuition, or inner knowing is a mystical practice. Anytime we enter into communion with that soft, clear voice who speaks or dances from our center, I believe we are in conversation with the divine. And what is more sacred than that?


How do you apply the sacred pause in your life, relationships, or creative work? I would love to read your perspectives!


Finally I invite you to remember the sacred pause when you feel afraid, uncomfortable, confused, or overwhelmed.


In the spaciousness of this moment, everything is possible.


***



In the next weeks or months, I plan to apply the practice of the sacred pause to this project, Mujeres Fuertes Autodefensa. We have been in near-constant movement since our first retreat in 2018, following the natural flow and growth of this ecosystem, and answering every call possible from our sisters and allies across the region.


Spontaneous growth is a beautiful thing—and, it is long past time we took a few breaths and checked in with our own intuition.


In the next few months, we will offer fewer workshops, pause retreats, and focus on preparing our second instructor training in September. We will use this time to listen deeply to the communities we serve and to the project herself to understand what movement is ready to come through next, how we are meant to grow, and how to most gracefully focus our energy.


We look forward to sharing this exciting process with you.

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