Etiqueta: violencia patriarcal

  • Tu voz es poderosa, por eso le tienen miedo.

    Tu voz es poderosa, por eso le tienen miedo.

    En muchos países del mundo patriarcal, las mujeres han luchado por sus derechos y los han obtenido aunque el sistema persista. Una vez conseguidos, tener esos derechos vuelve a sentirse como lo normal. Efectivamente, debería ser la realidad normal que todos los seres humanos tengan los mismos derechos según la ley y también el mismo acceso a servicios públicos, educación, y participación cívica. 

    Por muy normal que parezca para las mujeres y otros grupos marginados poder participar en la vida de la misma manera que los hombres blancos, las estructuras coloniales y patriarcales insisten en perpetuar la violencia, y los derechos pueden ser arrebatados injustamente dependiendo de qué grupo de hombres inseguros acceda al poder.

    ¿Por qué los hombres que tienen el poder en la jerarquía que inventaron sienten la necesidad de legislar sobre lo que las mujeres pueden y no pueden hacer? Yo creo que todo tiene el origen en el miedo a la voz poderosa que naturalmente tienen las mujeres.  

    Por ejemplo, en Irán, las mujeres sufren discriminación en la ley y en la práctica de maneras que impactan profundamente sus vidas, particularmente en el matrimonio, el divorcio y la custodia. Las leyes sobre el hiyab obligatorio han afectado todos los aspectos de la vida pública de las mujeres en Irán desde la revolución de 1979. En el Irán actual, el acceso de las mujeres al empleo, la educación, las prestaciones sociales y una atención sanitaria adecuada, incluso la simple existencia en público, depende del cumplimiento de las leyes sobre el hiyab, que se aplican rutinariamente mediante una red de normas e interpretaciones arbitrarias por parte de agentes estatales y empresas.

    Antes de 1979, existía también una Ley de Protección Familiar que posteriormente fue suspendida. La suspensión de esta ley negó a las mujeres el derecho a demandar el divorcio, otorgó automáticamente la custodia de los hijos a los hombres, prohibió a las mujeres ejercer como jueces y redujo la edad legal para contraer matrimonio de 18 a 9 años para las niñas.

    En 2022, las mujeres iraníes protestaron contra la muerte de Mahsa (Jina) Amini, quien se encontraba bajo custodia de la policía moral. Las protestas incluyeron a mujeres que desafiaron las leyes sobre el hiyab obligatorio, y fueron recibidas con una reacción violenta. Meses después, el derecho de la mujer a elegir su forma de vestir siguió siendo el centro del movimiento de la protesta.

    En Afganistán, los talibanes también han estado despojando cada vez más de sus derechos a las mujeres. Recientemente, promulgaron una nueva ley que les prohíbe cantar en público. También les prohíben leer, recitar poesía e incluso reír. Esta nueva ley establece que si una mujer está fuera de su hogar, su voz no debe ser escuchada.

    La ley otorga al Viceministerio de Propagación de la Virtud y Prevención (la policía moral de los talibanes) plena autoridad para aplicar un código de conducta a todos los ciudadanos afganos, que afecta tanto a hombres como a mujeres.

    ¿Quizás eso significa que Estados Unidos debería intervenir y salvar a las mujeres de regímenes opresivos? Para nada. Estados Unidos siempre ha usado el pretexto de las violaciones de derechos humanos en otros países como excusa para entrar y presentarse como héroe, cuando en realidad sus intenciones son sistemáticamente la extracción de recursos y la dominación económica. Además, los derechos de las mujeres en Estados Unidos tampoco están a salvo. Una verdad que se ha vuelto evidente con leyes que restringen las libertades reproductivas e incluso con algunos políticos que hablan de quitarlas del derecho al voto. En los Estados Unidos ni cuentan oficialmente los femicidios, así tan poco importan las vidas de las mujeres allí. Dudo que Estados Unidos se preocupe más por las mujeres en Afganistán que por las mujeres en su país, lo cual no es en absoluto. O solo como contenedores para la reproducción.

    En todo el mundo, el 40% de los países limitan el derecho de las mujeres a la propiedad. Veintiocho países carecen de legislación para abordar la violencia doméstica. El 30% de los países aún restringen la libertad de movimiento de las mujeres, y dieciséis países no consideran que el testimonio de las mujeres tenga el mismo peso probatorio en los tribunales que el de los hombres.

    Afganistán, bajo el régimen talibán, es uno de los países con las restricciones más opresivas para las mujeres, pero no siempre ha sido así. Lo mismo ocurre en Irán.

    De hecho, las mujeres (y todos los demás grupos marginados) de todo el mundo siguen luchando por obtener derechos y vivir con una mayor libertad de movimiento, acceso y participación, solo para volver a estar decepcionadas cuando sus derechos están arrebatados de nuevo a medida que el poder cambia de manos dentro de los mismos sistemas patriarcales.

    Así nos queda claro que bajo el sistema actual, no tenemos derechos de verdad, tenemos solo privilegios temporales.  

    Desde que los talibanes han reforzado su control sobre las mujeres y toda la población de Afganistán, los problemas de salud mental se han intensificado, con un drástico aumento de las tasas de suicidio.

    ¿De qué sirven las leyes si hacen que la población quiera morir? ¿De qué sirven las normas si privan a la gente de todo lo bueno y obligan a los miembros de la sociedad a la soledad y la depresión? ¿Qué sentido tiene una sociedad si no es ser una forma colaborativa y solidaria de existir como seres humanos?

    Hay quienes argumentan que el patriarcado es natural. (También argumentan que la colonización es natural. Que la esclavitud fue buena para los esclavizados.) Si el patriarcado fuera natural, no tendrían que prohibir nuestras voces, nuestras canciones, nuestra risa y nuestra alegría. Si fuera natural, no tendrían que golpearnos, quemarnos ni manipularnos para que nos sometiéramos. No nos habrían operado el cerebro cuando mostramos emociones u opiniones. No limitarían nuestro movimiento. No tendrían que robarnos nuestras ideas e inventos y venderlos como propios. No intentarían controlar nuestras decisiones sobre cuándo, cómo y con quién nos reproducimos. No verían la violación como una estrategia de guerra. No temerían nuestra capacidad de educarnos. No intentarían engañarnos haciéndonos creer que somos indefensas, estúpidas o ineptas.

    El patriarcado no es el orden natural solo porque los hombres tengan más masa muscular o cualquier otra razón que usen para convencernos.

    La supremacía no es natural. El sistema que promueve la supremacía no funciona para la mayor parte de la humanidad.

    Durante miles de años, los sistemas patriarcales han oprimido a las mujeres, las estructuras coloniales han oprimido a los pueblos indígenas, las religiones fundamentalistas han oprimido a las personas LGTBIQ+, a las personas queer y a las mujeres. En general, estos sistemas violentos colaboran entre ellos como fuerzas opresivas.

    Sin embargo, donde ha habido opresión, ha habido resistencia.

    La resistencia comienza en nuestras mentes.

    Cada vez que a las mujeres se les prohíbe hacer algo o participar en algo, debemos empezar con una pregunta: ¿por qué?

    Las mujeres tienen el poder de crear vida y los hombres temen ese poder. Nuestras voces e historias tienen poder. Nos liberan y nos conectan con quienes nos rodean. Nuestras canciones y poemas tienen poder. Nuestra risa tiene poder. En cada uno de ellos reside nuestra capacidad de creación.

    Si no fuera tan rabioso y devastador, sería casi ridículo ver a los hombres intentar arrebatarnos este poder. En cambio, los vemos torpemente intentando crear sociedades, los vemos librar guerra tras guerra, y nos vemos a nosotras mismas siendo las víctimas de sus débiles intentos.

    Hay muchas maneras de resistir y muchos roles dentro de los movimientos de resistencia. La resistencia funciona mejor si es creativa, estratégica, satírica, absurda y divertida. 

    Quienes usarían la violencia como forma de control odian que nos divirtamos.

    En Afganistán, las mujeres afganas han estado cantando esta canción y otras, y publicando videos en redes sociales.

    Aquí estamos, las mujeres, el mundo,

    Cantando libertad como un pájaro.

    ¡Levántense, mi gente!

    ¡Levántate, amiga mía!

    Sus botas pueden posarse sobre mi cuello.

    O sus puños en mi cara.

    Pero con nuestra intensa luz interior

    Lucharé hasta el final.

    En Irán, las mujeres se alzan contra la vestimenta obligatoria.

    En Corea, y ahora en otros lugares, las mujeres están iniciando el modelo 4B, donde se niegan a tener relaciones, matrimonio, citas y tener hijos con hombres.

    El 8 de marzo, el 25 de noviembre y tantos otros días, las mujeres de todos los países se reúnen para marchar y expresarse.

    En todo el mundo, las personas oprimidas resisten. Porque ellas, nosotras y todos los seres humanos no estamos destinados a vivir bajo el control violento de ningún otro ser humano. Y ninguna de nosotras será verdaderamente libre hasta que todas lo seamos.

    Por eso debemos seguir creando arte y escribiendo poesía. Debemos seguir marchando, gritando y lamentándonos por nuestras hermanas que hemos perdido a causa de la violencia masculina. Debemos seguir cantando. Compartiendo nuestras historias. Transmitiendo nuestras recetas y nuestra sabiduría a nuestras hijas. Riendo y bailando. Por eso debemos seguir hablando.

    _______________________

    1 Se practicaban lobotomías a mujeres como supuesto tratamiento para la histeria.

    2 A lo largo de la historia, los hombres han robado los inventos de las mujeres, y les han atribuido sus ideas y su trabajo.

    3 Los lugares con leyes estrictas sobre el aborto también tienen menos servicios de atención para mujeres y niños.

    4 La violación no es sólo una acción de soldados rebeldes, sino una estrategia de guerra.


    Sobre la autora

    Amy es facilitadora de defensa personal, certificado de Nivel 1 por ESD Global en 2018. Vive en Playa Samara donde facilita clases, cursos, y talleres de defensa personal. Amy también es escritora, editora, e instructora de yoga. Le gusta bailar, caminar en la playa con su perrita, reírse con amigas y combatir el patriarcado con sus palabras escritas.

    Amy is a Level 1 self-defense facilitator certified by ESD Global in 2018. She lives in Samara, costa Rica, where she facilitates self-defense classes, courses and workshops. Amy is also a writer, editor, and yoga instructor. She likes to dance, walk on the beach with her dog, laugh with friends, and fight the patriarchy with her written words.


    Sobre Mujeres Fuertes Autodefensa

    Mujeres Fuertes es un proyecto de autodefensa apoyando a todas las personas a vivir una vida libre de miedo y llena de confianza.

    Aprovechen nuestros recursos digitales de autodefensa:

    • Un blog con docenas de artículos sobre la autodefensa, la prevención de violencia, y otros temas relacionados.
    • Un canal de YouTube con MUCHOS talleres de autodefensa grabados.
    • Un handbook en formato PDF ilustrado explicando todas las técnicas.
    • Un curso digital autodidacta.
  • La empatía y la justicia social

    La empatía y la justicia social

    Un mensaje de Toby Israel, fundadora de Mujeres Fuertes

    Recién me enteré que alguien ha estado difundiendo información falsa sobre mi y mis opiniones políticas. Normalmente, no respondería a la difamación, pero además de eso, varias personas de nuestra comunidad me han preguntado sobre mi perspectiva sobre Israel-Palestina en los últimos meses.

    Si me conocen por los talleres de autodefensa, seguramente se han dado cuenta que en mi rol de gestora de Mujeres Fuertes no hablo mucho sobre mi – ni mi religión, ni mi familia, ni mi vida personal, ni mi política.

    Eso no es casualidad. Como conversamos en nuestras capacitaciones de instructoras, todo lo que hacemos como facilitadoras, lo hacemos con la intención de apoyar a nuestras participantes. Cada decisión que he tomado en mis 7 años de construir y gestionar este proyecto es la que – creo, espero – mejor apoya nuestra misión: brindar herramientas de autodefensa holística a todas las personas posibles.

    He sentido, y sigo sintiendo, que es el mejor para nuestra mision estar muy selectiva con cuando y porque comparto mis historias y opiniones personales por estos canales.

    Y claro, la interseccionalidad está al corazón de nuestra metodología. La autodefensa y la lucha contra la violencia patriarcal es y debería estar entrelazada con otras luchas, entre ellas contra el colonialismo, el racismo, la intolerancia, y la destrucción ambiental.

    Y, nuestra presencia digital, bien como nuestros talleres presenciales, busca impartir información específica sobre técnicas físicas y verbales para la defensa personal y comunitaria. Es nuestro enfoque que nos ha permitido tener el impacto que tenemos. No quiero y no permitiré que el discurso polarizado de nuestros tiempos obstruya ese impacto. 

    En nuestra comunidad existen, les aseguro, muchas perspectivas distintas sobre temas sociales, políticas, espirituales, íntimas, y filosóficas. No todas estarán de acuerdo conmigo (y eso está bien!), pero yo creo que esa diversidad – y el aprender cómo sostenerla con compasión y amor – es clave para construir una red fuerte.

    Me entristece profundamente cuando veo la polarización (en esta comunidad y muchas otras) dividir personas buenas que tal vez hubieran podido ser aliadas. Me entristece y me duele ver mentiras sobre mi persona usadas para alimentar esa misma polarización.

    Aquí, no tenemos que ser amigas para ser hermanas. Nos une una pasión compartida por la autodefensa holística y la prevención de violencia.

    A la vez, muchas de ustedes no son solamente colegas o alumnas, sino también amigas. Como amiga, tengo que reconocer que tampoco no he compartido todo. He tenido el privilegio de vivir muchas vidas en una. Me apasionan muchas cosas. Son pocas las personas con las cuales comparto todo, y mucho menos en las redes sociales. 

    Ya hace rato que elijo minimizar mi tiempo en estos espacios virtuales. Me parece que las tecnologías informáticas, estructuras capitalistas creadas para comodificar nuestra atención, nuestro dolor, nuestra rabia, nuestro miedo, y nuestro deseo, simplemente no pueden aportar a las conexiones y conversaciones que yo deseo desarrollar.

    ~

    Todo eso dicho, agradezco a las amigas que me han aconsejado que compartir un poco más sobre mi conexión con Israel-Palestina y la lucha para la paz, libertad y seguridad de todes en esa región, podría aportar algo de valor aquí.

    https://www.youtube.com/watch?v=GWR58m2a6iA

    Tenía 16 años la primera vez que escuché la palabra “nakba”. Ha sido uno de los trabajos mas importantes de mi vida adulta reconciliar la historia de Israel que aprendi como niña – una historia de esperanza, de supervivencia – con la historia de Palestina – una historia de perdida, colonización, y ahora genocidio. Escribí mi tesis en la antropología sobre la identidad de mujeres judías. Hice mi maestría en la universidad de la paz, lo cual me trajo a Costa Rica. Durante un año y medio, desde 2023, colaboré con Peace Activation, una organización bien alineada con mi perspectiva sobre la paz y la importancia de la empatía en la transformación de conflicto, y la cual recomiendo a cualquier persona que busca un espacio de escucha y activismo con alma.

    Creo que todes saben – o asumen – que soy judía. Muchas saben que una parte de mi familia ahora vive en Israel, incluso mi hermano, mi sobrinita, y mi sobrinito, unas de las personas mas importantes para mi. Quiero un mundo diferente para ellos – y para todos nosotros. 

    Mi herencia como mujer judía, y como la nieta de sobrevivientes del holocausto, esta en mi ADN, mi alma, y mi compromiso con la justicia social. Está al corazón de mi trabajo con Mujeres Fuertes, mi pasión por la paz, y mi creencia profunda que cada persona es sagrada y digna de libertad y seguridad.

    Por esa misma creencia, denunció al gobierno estadounidense por su responsabilidad directa en los ataques de Israel contra la vida y la seguridad de la población palestina, como principal proveedor de armas. 

    Denuncio al gobierno israelí por su genocidio en Gaza, lo cual ha matado mas de 60.000 personas palestinas en los ultimos 16 meses, y por sus décadas de colonialismo. Cito el nuevo reporte de B’Tselem lo cual confirma que, “La evidencia muestra un desmantelamiento deliberado y sistemático del sistema de salud de Gaza y otros sistemas vitales necesarios para la supervivencia de la población.”

    Y denunció a Hamás por su ataque contra Israel el 7 octubre de 2023, matando a 1.200 personas y tomando más de 240 rehenes.

    Yo, como muchos de ustedes, siento rabia, impotencia, y muchísimo dolor. Siento miedo todos los días para las personas que amo – y para las personas que no conozco, pero que amo también.

    Entiendo el impulso de canalizar esa rabia, dolor, y miedo hacia las personas que quedan a nuestro alcance. Pero les recuerdo que:

    1. Son los gobiernos los que fabrican, venden, y lanzan bombas, y que más merecen nuestra rabia.
    1. que el odio nunca nos acerca a la paz. No hay lugar en la comunidad de Mujeres Fuertes para discurso intolerante, deshonesto, o violento hacia ningún grupo de personas. Denuncio el antisemitismo, la islamofobia, y la intolerancia en todas sus formas.
    1. Que cuando la impotencia nos vuelve locas, seguir caminando, con pasos sólidos y conscientes, hacia el mundo que queremos construir – agregar nuestra gota de agua al mar de cambio – nos enraiza en nuestro poder.
    1. Que no estamos libres hasta que todes estén libres. Mi libertad, nuestra libertad está profundamente conectada a la de cada otra persona. Y si no podemos coexistir y respetarnos en nuestras comunidades pequeñas, no hay mucha esperanza para el mundo.

    ~

    Performar nuestras opiniones no es lo mismo que habitarlas. Repito un hecho que me parece cada vez mas importante: Mucho del trabajo más importante–escuchar, educarnos, deconstruir las identidades que heredamos, y tener conversaciones difíciles, aun cuando nadie está mirando–es lento, a veces aburrido, e invisible. Ese trabajo alimenta un cambio social sostenido.

    No es para decir que el activismo digital no tiene impacto, claro que sí. Pero no es el único impacto.

    ~

    Creo que debemos expandir nuestra imaginación de lo posible si aspiramos a construir una realidad diferente.

    No podemos elegir nuestra herencia – nombres, o traumas, o historias – pero si elegimos qué hacer con ella.

    En la tradición judía, los nombres tienen un peso importante. Me niego a permitir que el gobierno israelí actua o habla en mi nombre.

    Como persona judía nacida en la diáspora, afirmo que “nunca mas” significa nunca mas para ningun grupo, o no significa nada.

    Como la bisnieta de refugiados judios que eligieron el apellido “Israel” para comenzar su vida en los Estados Unidos, yo decido lo que significa mi nombre hoy.

    Para mi, significa una tierra segura y sagrada donde nos reunimos en comunidad, en cualquier parte del mundo, para compartir el pan, reír, llorar y orar juntos, y recordarnos que nos pertenecemos los unos a los otros.

    Es un sueño: paz y seguridad para todes, cada uno de nosotros sagrado, completo y digno de vida.

    Estamos muy lejos de esa tierra hoy, pero mi nombre me recuerda la esperanza de mis ancestros:

    Algún día, llegaremos.

    Espero que cada une siga trabajando hacia el mundo que desea, paso a paso, gota a gota. 

    Aquí seguiremos con la misión que hemos tenido desde el inicio: brindar herramientas de autodefensa a todas las personas posibles.

    Es un honor compartir esa misión con ustedes.


    Sobre la autora

    Toby Israel es la fundadora y facilitadora de Mujeres Fuertes Autodefensa. Instructora de defensa personal (Certificación Completa, ESD Global, Formadora de Instructoras, Credencial ESDP con la Association of ESD Professionals) y maestra de yoga, facilita retiros y talleres para inspirar y transformar a partir de la conexión con nuestra fuerza interior. Vino a Costa Rica en 2017 para sacar su maestría en la Universidad para la Paz. Se quedó por el sol, la papaya y la comunidad.

    Toby Israel is the founder of Mujeres Fuertes Costa Rica. As an Empowerment Self-Defense instructor (full certification and trainer of trainers, ESD Global) and yoga teacher, she facilitates retreats and workshops to inspire and transform through our connection with our inner strength. She came to Costa Rica in 2017 to complete her Masters at the University for Peace. She stayed for the sunshine, the fruit, and the community.


    Sobre Mujeres Fuertes Autodefensa

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  • Sobre la epidemia de soledad masculina

    Sobre la epidemia de soledad masculina

    Ahora bien, si tomamos la definición técnica del término, eso significaría que los hombres se están contagiando entre ellos rápidamente de su soledad. Aunque no creo que esa sea la intención detrás del uso de la palabra, puede que sea técnicamente cierto. Por mucho que a la sociedad le encantaría culpar a las mujeres, la realidad puede ser más fiel al término: que los hombres están socializándose entre ellos —o antisocializándose entre ellos— en su aislamiento.

    En realidad, lo que se denomina (a través de un lente mediático patriarcal) como la epidemia de soledad masculina, es en verdad una epidemia de violencia masculina.

    O tal vez, la soledad generalizada es una consecuencia directa, o la evolución, de un problema social profundamente arraigado: la epidemia de violencia masculina. Esta epidemia de violencia es mucho más letal y contagiosa que su resultado inevitable para los hombres: sentirse solos cuando sus comportamientos violentos los alejaron, en lugar de acercarlos, a la conexión.

    Es cierto que las tasas de suicidio son más altas en hombres que en mujeres. También hay mucha investigación que muestra lo perjudicial que puede ser la soledad para nuestra salud general como seres humanos. Es importante reconocer estos hechos porque el objetivo no es minimizar los riesgos de la soledad ni el bienestar mental y emocional de los hombres.

    El punto es que la situación social de soledad colectiva masculina es en realidad el resultado directo de la violencia colectiva masculina, la cual ha estado presente en la sociedad durante miles de años y es mucho más propensa a propagarse que la soledad. En los últimos años, se ha convertido en una epidemia transmitida por pódcast. Antes de eso, el patógeno se propagaba a través de conversaciones en vestuarios y las típicas excusas de “los chicos son así”.

    ¿Soledad masculina causada por la violencia masculina? No debería ser tan difícil de entender, pero desglosémoslo.

    Para empezar, a un nivel fundamental, tal vez algunos hombres no estarían solos si no hubieran matado a sus parejas o familias. A nivel mundial, alrededor de 50,000 mujeres al año son asesinadas por sus parejas íntimas, exparejas o miembros de la familia. Me pregunto si esos 50,000 hombres se cuentan dentro de la epidemia de soledad masculina.

    Pero más allá de eso, es bastante fácil entender cómo la experiencia colectiva de la soledad masculina es, en realidad, la evolución obvia de la violencia patriarcal.

    La violencia masculina siempre ha sido normalizada en un mundo patriarcal. En sociedades donde los hombres tenían el poder de definir la realidad, la definieron para apoyar y justificar sus propios comportamientos. Así, sus malas conductas podían fácilmente ser etiquetadas como normales… por ellos mismos. Por tanto, la violencia fue normalizada y las mujeres condicionadas a tolerarla, y en un mundo donde las mujeres dependían de su relación con los hombres para sobrevivir literalmente, estaban obligadas a tolerarla. Si tu esposo te golpea, pero no tienes opción legal de divorcio, ni derecho a tener una cuenta bancaria, ni posibilidad de vivir sola o volver con tu familia, ¿qué más puedes hacer que tolerar los golpes?

    Entre las mujeres, también socializadas bajo condiciones patriarcales, hay distintos niveles de misoginia internalizada, diferentes grados en los que hemos normalizado nuestra propia opresión, romantizando la dominación masculina sobre nosotras, e interiorizado el abuso como amor. No todas las mujeres, claro. Algunas hemos luchado con fuerza para deconstruir lo que significa vivir y amar, e incluso —me atrevo a decir— reír en la cara del patriarcado.

    Durante mucho tiempo, mientras la violencia masculina era normalizada por los hombres en un mundo dominado por ellos, y sus malos comportamientos eran absorbidos por las mujeres, los hombres seguían manteniendo relaciones con mujeres. Incluso si odiaban a sus parejas, por lo general seguían teniendo una esposa a la que volver, e hijos también. Si sus matrimonios carecían de amor y estaban construidos sobre dinámicas de poder desiguales, los hombres aún podían encontrar amor y afecto fuera del matrimonio —generalmente, sin consecuencias. ¿Qué podía hacer una esposa sin cuenta bancaria? (Desde luego, no reaccionar emocionalmente —eso podría llevar a una mujer a ser institucionalizada o lobotomizada en ciertas épocas).

    De hecho, la institución del matrimonio era, en muchas culturas, más una alianza política y social que una unión por amor. El amor quedaba para lo extramarital. Los hombres no estaban solos, porque tenían esposas en casa obligadas por las condiciones sociales a cuidarlos y a criar a su descendencia, y también tenían amantes fuera del hogar.

    Además, se tenían entre ellos para validar la justicia de esas condiciones sociales. Los hombres tenían espacio público. ¿Con quién se encontraban allí? Con otros hombres cuyas esposas miserables también estaban en casa. Tenían amigos. Esposas para los servicios, amantes para el placer, y espacio público para socializar…tal como lo diseñaron.

    Después de siglos de quemas, ahogamientos, lobotomías, feminicidios y generaciones de gaslighting cultural para convencernos de que estamos locas por tener necesidades, histéricas por sentir emociones, no lo suficientemente inteligentes para estudiar, no lo suficientemente fuertes para ciertos trabajos o para subirnos a un tren porque se nos iba a salir el útero o lo que sea, las mujeres luchamos por tener acceso a los espacios y servicios que los hombres nos habían negado: educación, trabajo (un triunfo para el capitalismo), cuentas bancarias, propiedad, cargos políticos, el derecho a no ser violadas por nuestros maridos, entre otros. Es decir, todavía nos violan, pero ahora podemos presentar una denuncia. Probablemente, no pase nada más allá de nuestra propia retraumatización a manos de un policía o juez hombre, pero hay un acuerdo social de que los hombres no deberían violar. Aunque los “machos alfa” de los pódcast traten de convencernos de lo contrario.

    (Si toda esta sumisión y servidumbre viniera naturalmente a las mujeres, probablemente no habría habido tantas cazas de brujas, lobotomías ni olas de feminismo. Si fuera natural para nosotras someternos a los hombres y quedarnos calladas, la cultura de los pódcast alfa ni siquiera existiría. ¿A quién están tratando de convencer de nuestra sumisión?)

    Y entonces llegó cierto grado de liberación económica para las mujeres, y con los anticonceptivos, algo de control sobre nuestros hábitos reproductivos (ambos triunfos del capitalismo, al menos), y de repente —en términos evolutivos…

    Las mujeres ya no dependíamos de nuestra relación con los hombres para sobrevivir en la realidad que ellos crearon.

    Con acceso al espacio público, a la educación, al mercado laboral, a cuentas bancarias propias y la posibilidad de alquilar o tener propiedades, ya no teníamos que tolerar el abuso dentro de nuestras relaciones. Aún ocurre, por supuesto: el condicionamiento social no se deshace tan fácilmente. Pero a medida que las mujeres salimos del aislamiento de nuestras casas, cortamos las cadenas que nos ataban a la estufa, comenzamos a hablar con otras mujeres y nos dimos cuenta de que sí podíamos sobrevivir sin relaciones que nos hacían odiarnos a nosotras mismas, muchas empezamos a diseñar vidas que no giraban en torno a nuestra relación con los hombres.

    Muchas mujeres aún quieren estar con hombres, aún desean parejas, familias, romance y amor, pero sus expectativas y necesidades han subido de nivel. Y, si leemos los comentarios en prácticamente cualquier publicación de redes sociales, parecería que los hombres no.

    La violencia masculina ha alejado a las mujeres de ellos. Esto no es un fracaso de las mujeres. No es que hayamos fallado en someternos o en ser femeninas. No es que estemos “demasiado en nuestra energía masculina” ni ningún otro discurso de gaslighting, ya sea sacado de la píldora roja o de tonterías pseudo espirituales de la nueva era. Cuando luchamos y conseguimos acceso a nuestros propios recursos, comenzamos a evitar la violencia masculina. Y los hombres se enfadaron por eso. Y cuanto más enfadados, más violentos. Y cuanto más violentos, más los evitamos.

    Y ahí entra… la epidemia de soledad masculina.

    Si tratas con violencia a las personas a tu alrededor, no querrán estar contigo. Parece tan básico, y, sin embargo…

    Como con cualquier tema, hay más matices y complejidad de lo que una afirmación general puede abarcar, así que esto no significa que solo la violencia cause la soledad.

    La soledad proviene de la falta de conexión. La violencia crea desconexión.

    No puedo hablar por ellas, pero puedo imaginarlo. Puedo imaginar que las mujeres de generaciones pasadas, aisladas en sus casas, atrapadas en matrimonios abusivos, sin oportunidad económica para salir, en matrimonios sin amor, donde sus maridos podían buscar amor extramatrimonial… puedo imaginar que todas esas mujeres también se sentían solas.

    Ningún medio de comunicación hablaba de esa soledad. Apenas conseguimos que reporten cuando nuestras parejas nos asesinan. (Cabe mencionar que cuando  hay atención mediática por un feminicidio, siempre se trata de una mujer joven, blanca y convencionalmente atractiva, mientras que mujeres indígenas, negras y latinas son asesinadas y desaparecen a tasas mucho más altas).

    A nivel global, los hombres asesinan a 137 mujeres al día. Pero en realidad, probablemente son más.

    Una de cada tres mujeres ha sido o será abusada o agredida sexualmente por un hombre. Pero en realidad, probablemente son más.

    Y esto ni siquiera es un problema únicamente de género. La violencia masculina no solo va dirigida a mujeres. Cuando los hombres y niños son víctimas de violencia, generalmente también es a manos de otros hombres.

    ¿Cuántas mujeres han sido asesinadas, ahogadas, quemadas en la hoguera, violadas, lobotomizadas? ¿Cuántas han visto su trabajo robado y acreditado a algún hombre?

    ¿Cuántas han vivido vidas enteras sin haber consentido nada de ello?

    ¿Crees que las mujeres no han estado solas? Por supuesto que sí. Pero no nos entrevistaron en el Washington Post ni nada por el estilo.

    Nosotras conseguimos gatos. Y brunch. Y terapia. Pilates y pelotones. Clubes de lectura y círculos de luna y Taylor Swift. Nos reunimos con las chicas, los gays y les “theys”. (Porque, resulta que ¡puedes ser amiga de cualquier ser humano que te caiga bien y a quien tú le caigas bien! ¡Es increíble!)

    Y los hombres lo odiaron. Nos dicen que vamos a morir solas con nuestros gatos y luego se quejan de estar solos.

    ¿Quieren que muramos solas? ¿O quieren que estemos con ellos?

    Es un poco confuso, la verdad, chicos.

    Cuando por fin salimos de nuestras casas y entramos a la vida pública, cuando dejamos de creer las narrativas de que otras mujeres eran nuestras mayores enemigas y empezamos a confiar y construir relaciones significativas entre nosotras, comenzamos a crear conexión. Y esa conexión no dependía de tener una pareja masculina. Esto no quiere decir que muchas mujeres no sigan deseando una pareja masculina, o conexión con hombres —pero muchas estamos cansadas de lidiar con el riesgo de violencia que eso conlleva. Y parece que, en lugar de volverse menos violentos, los hombres se están volviendo más solitarios.

    Pero aquí está el detalle: ¡no todos los hombres están solos! Algunos hombres aman a sus esposas. Algunos hacen amigos con otros hombres, ¡e incluso con mujeres! Algunos van a terapia. Algunos están dispuestos a deconstruir el condicionamiento que ha normalizado sus comportamientos violentos.

    Y si no están dispuestos a hacer el trabajo necesario para construir conexión en sus vidas… quizás deberían conseguir un gato.

    La soledad es parte de la condición humana. Momentos fugaces o agudos de soledad son emociones humanas normales.

    Creo que todas las personas podemos relacionarnos con el sentimiento de soledad. Así como estamos hechos para sentir conexión, creo que también estamos hechos para sentir soledad. Como todas las emociones que nos muestran algo, la soledad nos muestra (si lo permitimos) dónde necesitamos construir o crear conexión, o qué conexiones debemos soltar porque no son saludables.

    La soledad crónica, a largo plazo, es perjudicial para la salud. Somos seres sociales y nos necesitamos unos a otros. Sabemos que la soledad conlleva malos resultados de salud y disminución de la longevidad.

    También sabemos que la violencia masculina causa directamente muchas muertes cada año: 50,000 mujeres. Más todos los hombres que son asesinados por otros hombres. Más todas las guerras y genocidios dirigidos por hombres.

    Antes de abordar la soledad, debemos tomarnos en serio la violencia masculina, porque la soledad es producto de la desconexión, y es imposible conectar a través de la violencia.


    Sobre la autora

    Amy es facilitadora de defensa personal, certificado de Nivel 1 por ESD Global en 2018. Vive en Playa Samara donde facilita clases, cursos, y talleres de defensa personal. Amy también es escritora, editora, e instructora de yoga. Le gusta bailar, caminar en la playa con su perrita, reírse con amigas y combatir el patriarcado con sus palabras escritas.

    Amy is a Level 1 self-defense facilitator certified by ESD Global in 2018. She lives in Samara, costa Rica, where she facilitates self-defense classes, courses and workshops. Amy is also a writer, editor, and yoga instructor. She likes to dance, walk on the beach with her dog, laugh with friends, and fight the patriarchy with her written words.


    Sobre Mujeres Fuertes Autodefensa

    Mujeres Fuertes es un proyecto de autodefensa apoyando a todas las personas a vivir una vida libre de miedo y llena de confianza.

    Aprovechen nuestros recursos digitales de autodefensa:

    • Un blog con docenas de artículos sobre la autodefensa, la prevención de violencia, y otros temas relacionados.
    • Un canal de YouTube con MUCHOS talleres de autodefensa grabados.
    • Un handbook en formato PDF ilustrado explicando todas las técnicas.
    • Un curso digital autodidacta.