Etiqueta: feminismo

  • Tu voz es poderosa, por eso le tienen miedo.

    Tu voz es poderosa, por eso le tienen miedo.

    En muchos países del mundo patriarcal, las mujeres han luchado por sus derechos y los han obtenido aunque el sistema persista. Una vez conseguidos, tener esos derechos vuelve a sentirse como lo normal. Efectivamente, debería ser la realidad normal que todos los seres humanos tengan los mismos derechos según la ley y también el mismo acceso a servicios públicos, educación, y participación cívica. 

    Por muy normal que parezca para las mujeres y otros grupos marginados poder participar en la vida de la misma manera que los hombres blancos, las estructuras coloniales y patriarcales insisten en perpetuar la violencia, y los derechos pueden ser arrebatados injustamente dependiendo de qué grupo de hombres inseguros acceda al poder.

    ¿Por qué los hombres que tienen el poder en la jerarquía que inventaron sienten la necesidad de legislar sobre lo que las mujeres pueden y no pueden hacer? Yo creo que todo tiene el origen en el miedo a la voz poderosa que naturalmente tienen las mujeres.  

    Por ejemplo, en Irán, las mujeres sufren discriminación en la ley y en la práctica de maneras que impactan profundamente sus vidas, particularmente en el matrimonio, el divorcio y la custodia. Las leyes sobre el hiyab obligatorio han afectado todos los aspectos de la vida pública de las mujeres en Irán desde la revolución de 1979. En el Irán actual, el acceso de las mujeres al empleo, la educación, las prestaciones sociales y una atención sanitaria adecuada, incluso la simple existencia en público, depende del cumplimiento de las leyes sobre el hiyab, que se aplican rutinariamente mediante una red de normas e interpretaciones arbitrarias por parte de agentes estatales y empresas.

    Antes de 1979, existía también una Ley de Protección Familiar que posteriormente fue suspendida. La suspensión de esta ley negó a las mujeres el derecho a demandar el divorcio, otorgó automáticamente la custodia de los hijos a los hombres, prohibió a las mujeres ejercer como jueces y redujo la edad legal para contraer matrimonio de 18 a 9 años para las niñas.

    En 2022, las mujeres iraníes protestaron contra la muerte de Mahsa (Jina) Amini, quien se encontraba bajo custodia de la policía moral. Las protestas incluyeron a mujeres que desafiaron las leyes sobre el hiyab obligatorio, y fueron recibidas con una reacción violenta. Meses después, el derecho de la mujer a elegir su forma de vestir siguió siendo el centro del movimiento de la protesta.

    En Afganistán, los talibanes también han estado despojando cada vez más de sus derechos a las mujeres. Recientemente, promulgaron una nueva ley que les prohíbe cantar en público. También les prohíben leer, recitar poesía e incluso reír. Esta nueva ley establece que si una mujer está fuera de su hogar, su voz no debe ser escuchada.

    La ley otorga al Viceministerio de Propagación de la Virtud y Prevención (la policía moral de los talibanes) plena autoridad para aplicar un código de conducta a todos los ciudadanos afganos, que afecta tanto a hombres como a mujeres.

    ¿Quizás eso significa que Estados Unidos debería intervenir y salvar a las mujeres de regímenes opresivos? Para nada. Estados Unidos siempre ha usado el pretexto de las violaciones de derechos humanos en otros países como excusa para entrar y presentarse como héroe, cuando en realidad sus intenciones son sistemáticamente la extracción de recursos y la dominación económica. Además, los derechos de las mujeres en Estados Unidos tampoco están a salvo. Una verdad que se ha vuelto evidente con leyes que restringen las libertades reproductivas e incluso con algunos políticos que hablan de quitarlas del derecho al voto. En los Estados Unidos ni cuentan oficialmente los femicidios, así tan poco importan las vidas de las mujeres allí. Dudo que Estados Unidos se preocupe más por las mujeres en Afganistán que por las mujeres en su país, lo cual no es en absoluto. O solo como contenedores para la reproducción.

    En todo el mundo, el 40% de los países limitan el derecho de las mujeres a la propiedad. Veintiocho países carecen de legislación para abordar la violencia doméstica. El 30% de los países aún restringen la libertad de movimiento de las mujeres, y dieciséis países no consideran que el testimonio de las mujeres tenga el mismo peso probatorio en los tribunales que el de los hombres.

    Afganistán, bajo el régimen talibán, es uno de los países con las restricciones más opresivas para las mujeres, pero no siempre ha sido así. Lo mismo ocurre en Irán.

    De hecho, las mujeres (y todos los demás grupos marginados) de todo el mundo siguen luchando por obtener derechos y vivir con una mayor libertad de movimiento, acceso y participación, solo para volver a estar decepcionadas cuando sus derechos están arrebatados de nuevo a medida que el poder cambia de manos dentro de los mismos sistemas patriarcales.

    Así nos queda claro que bajo el sistema actual, no tenemos derechos de verdad, tenemos solo privilegios temporales.  

    Desde que los talibanes han reforzado su control sobre las mujeres y toda la población de Afganistán, los problemas de salud mental se han intensificado, con un drástico aumento de las tasas de suicidio.

    ¿De qué sirven las leyes si hacen que la población quiera morir? ¿De qué sirven las normas si privan a la gente de todo lo bueno y obligan a los miembros de la sociedad a la soledad y la depresión? ¿Qué sentido tiene una sociedad si no es ser una forma colaborativa y solidaria de existir como seres humanos?

    Hay quienes argumentan que el patriarcado es natural. (También argumentan que la colonización es natural. Que la esclavitud fue buena para los esclavizados.) Si el patriarcado fuera natural, no tendrían que prohibir nuestras voces, nuestras canciones, nuestra risa y nuestra alegría. Si fuera natural, no tendrían que golpearnos, quemarnos ni manipularnos para que nos sometiéramos. No nos habrían operado el cerebro cuando mostramos emociones u opiniones. No limitarían nuestro movimiento. No tendrían que robarnos nuestras ideas e inventos y venderlos como propios. No intentarían controlar nuestras decisiones sobre cuándo, cómo y con quién nos reproducimos. No verían la violación como una estrategia de guerra. No temerían nuestra capacidad de educarnos. No intentarían engañarnos haciéndonos creer que somos indefensas, estúpidas o ineptas.

    El patriarcado no es el orden natural solo porque los hombres tengan más masa muscular o cualquier otra razón que usen para convencernos.

    La supremacía no es natural. El sistema que promueve la supremacía no funciona para la mayor parte de la humanidad.

    Durante miles de años, los sistemas patriarcales han oprimido a las mujeres, las estructuras coloniales han oprimido a los pueblos indígenas, las religiones fundamentalistas han oprimido a las personas LGTBIQ+, a las personas queer y a las mujeres. En general, estos sistemas violentos colaboran entre ellos como fuerzas opresivas.

    Sin embargo, donde ha habido opresión, ha habido resistencia.

    La resistencia comienza en nuestras mentes.

    Cada vez que a las mujeres se les prohíbe hacer algo o participar en algo, debemos empezar con una pregunta: ¿por qué?

    Las mujeres tienen el poder de crear vida y los hombres temen ese poder. Nuestras voces e historias tienen poder. Nos liberan y nos conectan con quienes nos rodean. Nuestras canciones y poemas tienen poder. Nuestra risa tiene poder. En cada uno de ellos reside nuestra capacidad de creación.

    Si no fuera tan rabioso y devastador, sería casi ridículo ver a los hombres intentar arrebatarnos este poder. En cambio, los vemos torpemente intentando crear sociedades, los vemos librar guerra tras guerra, y nos vemos a nosotras mismas siendo las víctimas de sus débiles intentos.

    Hay muchas maneras de resistir y muchos roles dentro de los movimientos de resistencia. La resistencia funciona mejor si es creativa, estratégica, satírica, absurda y divertida. 

    Quienes usarían la violencia como forma de control odian que nos divirtamos.

    En Afganistán, las mujeres afganas han estado cantando esta canción y otras, y publicando videos en redes sociales.

    Aquí estamos, las mujeres, el mundo,

    Cantando libertad como un pájaro.

    ¡Levántense, mi gente!

    ¡Levántate, amiga mía!

    Sus botas pueden posarse sobre mi cuello.

    O sus puños en mi cara.

    Pero con nuestra intensa luz interior

    Lucharé hasta el final.

    En Irán, las mujeres se alzan contra la vestimenta obligatoria.

    En Corea, y ahora en otros lugares, las mujeres están iniciando el modelo 4B, donde se niegan a tener relaciones, matrimonio, citas y tener hijos con hombres.

    El 8 de marzo, el 25 de noviembre y tantos otros días, las mujeres de todos los países se reúnen para marchar y expresarse.

    En todo el mundo, las personas oprimidas resisten. Porque ellas, nosotras y todos los seres humanos no estamos destinados a vivir bajo el control violento de ningún otro ser humano. Y ninguna de nosotras será verdaderamente libre hasta que todas lo seamos.

    Por eso debemos seguir creando arte y escribiendo poesía. Debemos seguir marchando, gritando y lamentándonos por nuestras hermanas que hemos perdido a causa de la violencia masculina. Debemos seguir cantando. Compartiendo nuestras historias. Transmitiendo nuestras recetas y nuestra sabiduría a nuestras hijas. Riendo y bailando. Por eso debemos seguir hablando.

    _______________________

    1 Se practicaban lobotomías a mujeres como supuesto tratamiento para la histeria.

    2 A lo largo de la historia, los hombres han robado los inventos de las mujeres, y les han atribuido sus ideas y su trabajo.

    3 Los lugares con leyes estrictas sobre el aborto también tienen menos servicios de atención para mujeres y niños.

    4 La violación no es sólo una acción de soldados rebeldes, sino una estrategia de guerra.


    Sobre la autora

    Amy es facilitadora de defensa personal, certificado de Nivel 1 por ESD Global en 2018. Vive en Playa Samara donde facilita clases, cursos, y talleres de defensa personal. Amy también es escritora, editora, e instructora de yoga. Le gusta bailar, caminar en la playa con su perrita, reírse con amigas y combatir el patriarcado con sus palabras escritas.

    Amy is a Level 1 self-defense facilitator certified by ESD Global in 2018. She lives in Samara, costa Rica, where she facilitates self-defense classes, courses and workshops. Amy is also a writer, editor, and yoga instructor. She likes to dance, walk on the beach with her dog, laugh with friends, and fight the patriarchy with her written words.


    Sobre Mujeres Fuertes Autodefensa

    Mujeres Fuertes es un proyecto de autodefensa apoyando a todas las personas a vivir una vida libre de miedo y llena de confianza.

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  • Mi cara de cvlö y Medusa

    Mi cara de cvlö y Medusa

    Lecciones de una diosa sobre el poder de la fealdad

    Una expareja solía decirme que mi enfado (o más concretamente mi cara de cvlö) le asustaba. Fue gracias a él, gracias a la pirotecnia de nuestra dinámica conflictiva, que conocí mi capacidad de sentir rabia.

    ¿Sabes lo que se siente encarnar la palabra “furiosx” mientras tu ira te acompaña por la calle? ¿Escuchar música metal (que de paso odias) al máximo volumen para no tener que gritar solx? ¿Quedarte mudx de rabia, palabras perdidas del todo en la tormenta de nieve que cubre tu mente?

    Yo no lo sabía. Pero ahora lo sé.

    Recientemente, he estado profundizando en una amplia gama de interpretaciones y reconstrucciones del mito de Medusa. Investigación de mercado, por así decirlo, para un nuevo proyecto que estaba co-creando, Medusa Media Collective.

    Abundan los recuentos feministas de su historia. Sobreviviente, rebelde, víctima, bruja: Medusa también puede ser un símbolo de subversión, de resiliencia y del ciclo vital de destrucción y creación.

    Quizás mejor conocida por las serpientes en su cabello, la mirada de Medusa, como se menciona en la Ilíada de Homero, es igualmente fascinante.

    “El ojo de Medusa se petrifica. Su “mal de ojo” trae la muerte. ” —Miriam Robbins Dexter, Ph.D.

    ¿Qué tipo de expresión, cuando se encuentra en el rostro de una mujer, es tan aterradora que puede convertir a la gente en piedra? Mi conjetura: su “cara de cvlö” (un término, dicho sea de paso, que elijo adoptar). 

    Ya sabes, aquella cara que viene con rabia cegadora y música metal. Es tan escalofriante que los hombres de todo el mundo tengan que rogar a las mujeres que sonrían en la calle. Desde los antiguos hasta los modernos, a nadie le gusta una mujer enfadada; por eso aprendemos desde pequeñas a mantener esas cosas bajo control.

    Sin embargo, si bien esta mirada puede traer la muerte, no creo que sea “mala”. Más bien creo que ha sido villanizado, demonizado junto con la ira de las mujeres. 

    La ira no es mala, pero es transformadora. Y el cambio da mucho miedo. Terror, incluso.

    Ese compañero mío me dijo que mi ira era fea y aterradora. No podía soportar mirarlo.

    Lo que fue mucho más perturbador fue que por un momento le creí. Me alejé de la fealdad de mi propia ira, por miedo a que me convirtiera en piedra.

    Aceptando la ira como agente de cambio: aprendizajes de Medusa

    Por supuesto, este no fue el caso. Quizás la mirada de Medusa provoque otro tipo de muerte: la destrucción creativa, la muerte necesaria de lo viejo para crear espacio para lo nuevo. Muerte como transformación. Mi ira nos petrificó a ambos, pero finalmente me permitió quemar viejos ciclos y crear nuevos, lejos de las personas que desmembrarían mis emociones menos “atractivas”. Y ahí radica la otra interpretación del “mal de ojo”, la ira que nos protege, aleja las malas intenciones y las devuelve a quienes quieren hacernos daño.

    Las relaciones desafiantes generalmente se compensan con ciertos dones, y este me brindó una familiaridad íntima con mi ira, que apenas había tocado antes. Me tomó mucho tiempo dejar de lado esa ira cuando ya había excedido su bienvenida. Creo que es porque se sintió bien…

    Mi ira me prendió fuego y forjé muchas cosas en esas llamas: proyectos creativos, negocios, fuerza, hermandad. Las semillas se abrieron en ese calor destructivo y dieron origen a nueva vida. Y cuando me ayudó, lo dejé en un estante fuera de mi alcance, allí si alguna vez lo necesitaba. Sólo ahora recuerdo darme la vuelta y decirle “gracias” a la cara de cvlö, la “fealdad” que me dio tanto poder, protección y vida, tal como se decía que hacían las efigies de Medusa en los lugares y ciudades sagrados.

    Hasta ahora, todavía no podía decidir si arrepentirme de mi fealdad, mi ira, mi cara de cvlö… o deleitarme con ella. Sin embargo, cuanto más me adentro en las cuevas serpenteantes de la tradición de Medusa, más seguro estoy de que debo abrazar este poder, ignorando precisamente las instrucciones del patriarcado de decapitarlo y mirar hacia otro lado con vergüenza, disgusto y miedo.

    Medusa me sisea desde las sombras: “No les escuches, cariño. ¡Tu cara de cvlö es hermosa!

    ¿Y sabes qué? Hoy le creo.


    Publicado originalmente en el blog de Medusa Media Collective.


    Sobre la autora

    Toby Israel es la fundadora y facilitadora de Mujeres Fuertes Autodefensa. Instructora de defensa personal (Certificación Completa, ESD Global, Formadora de Instructoras, Credencial ESDP con la Association of ESD Professionals) y maestra de yoga, facilita retiros y talleres para inspirar y transformar a partir de la conexión con nuestra fuerza interior. Vino a Costa Rica en 2017 para sacar su maestría en la Universidad para la Paz. Se quedó por el sol, la papaya y la comunidad.

    Toby Israel is the founder of Mujeres Fuertes Costa Rica. As an Empowerment Self-Defense instructor (full certification and trainer of trainers, ESD Global) and yoga teacher, she facilitates retreats and workshops to inspire and transform through our connection with our inner strength. She came to Costa Rica in 2017 to complete her Masters at the University for Peace. She stayed for the sunshine, the fruit, and the community.


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