En los talleres de autodefensa, hablamos mucho de cómo poner nuestros límites—encontrar nuestro no, expresarlo, y si es necesario defenderlo. Practicamos hasta el cansancio el “no sencillo” y la “fórmula mágica”.
Llegamos a entender que nuestro “no” no requiere ni explicación ni disculpas (podemos darlas si queremos, claro), y que éste se debe respetar.
Se vuelve aún más importante en nuestros vínculos más cercanos; si un desconocido no sabe escuchar mi “no,” me voy, no necesito verlo de nuevo. Pero si un papá, amigx, o pareja no lo hace, allí tenemos que desarrollar técnicas más afinadas de comunicación para llegar a un entendimiento compartido. (O igual nos vamos, por supuesto.)
A veces, hablamos también de un punto más sutil pero sumamente importante a una práctica de autodefensa holística: como recibir el “no” de otra persona con la misma comprensión, respeto y amor con lo cual nos gustaría que se nos recibiera a nosotres.
Es clave reconocer que nadie pasa toda la vida en un solo rol de “víctima” o “agresorx”. Por todas las veces que no hemos logrado expresar un límite firme, sin duda hemos ignorado, traspasado o mal recibido los límites de las personas en nuestras vidas también.
A nadie le gusta escuchar la palabra “no”.
Es natural y humano querer conseguir lo que queremos.
¿Entonces, cómo podemos encontrar un “no” con el mismo amor que queremos ver hacia nuestros propios límites?
Primero, reconocemos que es una práctica y un proceso. Se siente incómodo al inicio—igual que poner límites—pero se vuelve más natural con el tiempo y la repetición. Podemos tenernos paciencia y disculparnos por las veces que reaccionamos desde el dolor o decepción y no con la madurez que quisiéramos.
Segundo, podemos recordarnos que la persona que está expresando su límite es un ser autónomo, un universo tan complejo como nosotres. No tenemos que “entenderlo” para aceptar su límite y entender qué es lo que esa persona necesita en el contexto de su universo.
Por ende, podemos preguntarnos si el vínculo puede coexistir sanamente con ese límite. Si una amiga no quiere salir este finde, la respuesta probablemente es sí. Pero si nuestra necesidad básica de seguridad, respeto o comunicación choca totalmente con el límite de tiempo, energía o inteligencia emocional de nuestra amiga, quizás no hay un vínculo funcional allí.
Podemos practicar separar nuestra autoestima del “no” que recibimos. Cuando alguien nos dice que no, no es un comentario sobre nuestro valor como persona, ni sobre la validez de nuestros deseos o necesidades. Es simplemente información sobre los límites, la capacidad o las prioridades de esa persona en este momento. Un “no” a una solicitud no significa que somos egoístas por pedir. Podemos respirar profundo y recordar que nuestro valor es inherente y no depende de la disponibilidad o respuesta de los demás.
Cuando nos encontramos resistiendo o presionando contra un límite, podemos hacer una pausa y examinar por qué. ¿Qué necesidad no satisfecha está impulsando nuestra resistencia? ¿Es realmente sobre esta persona específica, o sobre algo más profundo? A menudo, nuestra dificultad para aceptar un “no” revela más sobre nuestras propias vulnerabilidades que sobre la otra persona. El objetivo es entendernos mejor y encontrar maneras más saludables de satisfacer nuestras necesidades. Quizás necesitamos buscar apoyo en otro lugar, o tal vez necesitamos trabajar en nuestra propia capacidad de estar solos o de tolerar la decepción. Esta consciencia nos permite crecer y fortalecer tanto nuestros vínculos como nuestra autodefensa emocional.
¿Y tú, cómo recibes los “no”? ¿Cuáles herramientas te apoyan en esa práctica?
Sobre la autora
Toby Israel es la fundadora y facilitadora de Mujeres Fuertes Autodefensa. Instructora de defensa personal (Certificación Completa, ESD Global, Formadora de Instructoras, Credencial ESDP con la Association of ESD Professionals) y maestra de yoga, facilita retiros y talleres para inspirar y transformar a partir de la conexión con nuestra fuerza interior. Vino a Costa Rica en 2017 para sacar su maestría en la Universidad para la Paz. Se quedó por el sol, la papaya y la comunidad.
Toby Israel is the founder of Mujeres Fuertes Costa Rica. As an Empowerment Self-Defense instructor (full certification and trainer of trainers, ESD Global) and yoga teacher, she facilitates retreats and workshops to inspire and transform through our connection with our inner strength. She came to Costa Rica in 2017 to complete her Masters at the University for Peace. She stayed for the sunshine, the fruit, and the community.
Sobre Mujeres Fuertes Autodefensa
Mujeres Fuertes es un proyecto de autodefensa apoyando a todas las personas a vivir una vida libre de miedo y llena de confianza.
Aprovechen nuestros recursos digitales de autodefensa:
Un blog con docenas de artículos sobre la autodefensa, la prevención de violencia, y otros temas relacionados.
Un canal de YouTube con MUCHOS talleres de autodefensa grabados.
Un handbook en formato PDF ilustrado explicando todas las técnicas.
“Avisame cuando llegués” debería ser opcional, pero entre mujeres, es un código silencioso de cuidado, un gesto de sororidad involuntaria que hemos aprendido a ejercer para sobrevivir, y casi que una orden obligatoria.
En un mundo donde la violencia de género es una sombra constante, la seguridad para las mujeres se ha convertido en un acto de resistencia diaria. Según las voces de decenas de mujeres que respondieron a la pregunta* “¿Qué es seguridad para vos y qué medidas tomás para sentirte segura?”, la respuesta no es sencilla ni uniforme, pero revela patrones profundos y dolorosos:
nos cuidamos entre todas,
nos preparamos para lo peor, y
nos protegemos aunque debería ser innecesario.
“Si viajo sola, me informo de todo, busco un hotel seguro y llevo implementos para protegerme”, cuenta Liam, Majo relata cómo siempre lleva consigo spray de pimienta y una mini cuchilla entre sus llaves.
Hay quienes prefieren correr sólo en zonas muy transitadas, (la gran mayoría comparten su ubicación en tiempo real con amigos, madres, hermanas, parejas) y quienes simplemente ya no se animan a salir solas.
Estos relatos no son anécdotas aisladas: son formas de autodefensa que hemos internalizado.
Desde un contacto de emergencia en el celular, hasta llevar elementos cotidianos que pueden transformarse en armas como un sacacorchos “porque le sale un cuchillo fácil”. Desde revisar minuciosamente el lugar al que vamos, hasta pedir compañía para evitar trayectos solitarios, la autodefensa no siempre implica golpes o técnicas de combate; también es estrategia, prevención, intuición aguda y una red de cuidado que tejemos entre todas.
La seguridad, para nosotras, se construye en pequeños actos que, en conjunto, revelan una realidad cruda: vivimos en un entorno que no está hecho para protegernos, por eso, lo hacemos nosotras mismas.
Para salir de la casa, nos aseguramos de que alguien sepa siempre dónde estamos; evitamos zonas desconocidas y solitarias de noche y muchas veces por completo. Aprendemos a vivir en un constante estado de vigilancia, cuidando nuestras pertenencias y nuestra propia existencia, siempre atentas a nuestro entorno.
Este ejercicio cotidiano de supervivencia, también nos enseña a practicar la sororidad, porque, estar pendiente y “acompañar de lejos”, es un compromiso que tenemos unas con otras, un acuerdo que establecemos y entendemos sin ninguna explicación previa.
La autodefensa femenina es la respuesta a una sociedad que nos quiere divididas, pequeñas y atemorizadas. Y sin embargo, cada vez que una mujer elige proteger a otra, cuidarla, confiar en ella y acuerparla, está desafiando ese mandato.
Hoy, cuidarnos es una forma de lucha.
Es apoyo traducido en acción. Y, aunque el sueño es que un día ninguna tenga que vivir con miedo, por ahora seguiremos construyendo nuestras propias redes, gritando juntas, y defendiéndonos juntas.
Porque nos tenemos. Porque nos cuidamos. Porque existimos. Y porque entendimos que la seguridad es colectiva.
No estamos solas cuando aprendemos a protegernos entre todas con un cuidado mutuo que se expresa en mensajes, ubicaciones compartidas y herramientas improvisadas y que no es sólo un acto de supervivencia, es también una forma de resistencia activa.
La autodefensa no empieza (ni termina) en el cuerpo: empieza en la confianza de que, juntas, podemos crear un entorno más seguro.
*Este texto nace de una pregunta que lancé en Instagram, buscando respuestas reales, cotidianas y urgentes. A través del crowdsourcing con mi comunidad de redes, recopilé experiencias directas de mujeres que, en su día a día, construyen su seguridad a como pueden. No es una investigación formal, pero sí una forma de tomarle el pulso a la realidad desde la voz de quienes la viven, y no son datos estadísticos, son testimonios que hacen visible lo que muchas ya intuimos: que la seguridad personal, para nosotras, es una práctica colectiva.
Sobre la autora
Sara Alvarez Keller, estudiante de psicología interesada en temas sociales quien está redescubriendo sus pasiones, mientras encuentra equilibrio entre el trabajo y la universidad. Amante de los libros, el café, viajar y los atardeceres.
Sobre Mujeres Fuertes Autodefensa
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¿Alguna vez alguien te ha aconsejado, “no camines como una víctima”?
Cuando comencé a enseñar autodefensa hace más de 20 años, me hablaron de un estudio que supuestamente explicaba cómo lxs atacantes eligen a sus víctimas. Hombres en prisión por delitos violentos fueron expuestos a vídeos de personas caminando por una calle concurrida de la ciudad de Nueva York. Posteriormente se les preguntó a quién atacarían, y todos eligieron a las mismas personas.
La persona que me habló de este estudio tenía mucha más experiencia docente que yo, pero no me dio suficiente información para tomar una buena decisión sobre cuán significativa era la investigación. Información como cuántas personas fueron estudiadas, si la investigación estaba desactualizada o cómo se definió el vago concepto de “víctima probable”.
Gran parte de lo que sabemos sobre la violencia y la seguridad es complicado y matizado, pero muchos consejos de seguridad no lo son.
Muchos de nuestros estudiantes han recibido consejos que son simplistas hasta el punto de no ser útiles: no salgas solx por la noche, no leas un mapa en la calle, no aparques junto a una furgoneta. Algunas de estas estrategias tienen sentido en circunstancias específicas, pero como reglas generales, es más probable que aviven el miedo, el racismo y el estigma que ayudarnos a discernir si estamos en riesgo. Además, la mayoría de nuestros estudiantes forman parte de comunidades en las que es mucho más probable que alguien que conocen les haga daño, por lo que los consejos de seguridad que sólo son relevantes para extraños pueden resultar inútiles. O peor aún, puede desviar su atención de situaciones que son realmente inseguras.
Hace unas semanas, finalmente encontré este estudio, que ha inspirado décadas de declaraciones demasiado simplificadas sobre por qué no deberíamos “caminar como víctimas,” incluidas algunas publicaciones de blogs relativamente recientes. Se llama “Atraer agresiones: señales no verbales de las víctimas”. Fue realizado por la profesora de comunicaciones Betty Grayson y el psicólogo Morris I. Stein y se publicó en 1981, por lo que tiene más de 40 años.
En la primera parte del estudio, Grayson y Stein pidieron a 12 hombres que estaban en prisión por agresiones contra extraños que vieran videos de personas caminando en una zona de la ciudad de Nueva York que se consideraba de alta criminalidad. Estos 12 hombres vieron los videos y calificaron a las personas según lo fácil que sería agredirlas. Luego, los investigadores convirtieron las opiniones de los hombres sobre estos peatones en una escala de 10 puntos. Luego pidieron a otros 53 hombres encarcelados que calificaran a los caminantes según esa escala. Vale la pena señalar que el 87% de los hombres en el estudio eran negros en un momento en que, según el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, sólo el 41% de la población carcelaria de Estados Unidos era negra.
Este segundo grupo de 53 hombres encarcelados utilizó la escala de 10 puntos para calificar a los peatones en términos de cuán fácil o difícil sería atacarlos. Luego, los videos se dividieron en dos grupos: los que obtuvieron la calificación más alta de más de la mitad de los participantes se colocaron en un grupo (“víctimas”) y los que obtuvieron calificaciones más bajas se colocaron en el otro (“no víctimas”). A partir de ahí, Grayson y Stein contrataron a algunas personas expertas en analizar los movimientos corporales para identificar diferencias en los estilos de caminar de las “víctimas” y los “no víctimas”. Basándose en el análisis del movimiento, Grayson y Stein hicieron observaciones sobre los tipos de caminatas que hacían que las personas parecieran más vulnerables.
Vale la pena señalar que el grupo de 53 hombres encarcelados no fue uniforme en la forma en que calificaron a los peatones grabados en video. El rango de acuerdo fue de 27 (aproximadamente la mitad) a 36 de 53. En segundo lugar, la característica común entre las personas que obtuvieron la calificación más alta en la escala de “víctima probable” fue que eran mujeres mayores. En el grupo de “víctimas” se incluyó el doble de mujeres mayores que de cualquier otra edad o incluso de otro género. Luego, una vez asignados los grupos, los hombres mayores obtuvieron la puntuación más alta en la escala de víctima fácil. La realidad de que las posibilidades de que las personas sufran violencia tienen más que ver con sus características demográficas que con cualquier otra cosa no es nueva. Pero es revelador que este fuera el resultado de un estudio que buscaba demostrar que el comportamiento individual de las personas atrae la delincuencia.
Los expertos en mecánica corporal identificaron 21 categorías de movimiento, pero sólo 5 tenían diferencias estadísticamente significativas entre las personas previamente clasificadas como víctimas y no víctimas. E incluso cuando las pruebas estadísticas encontraron diferencias significativas, los movimientos de los peatones en los dos grupos no fueron uniformes. Un ejemplo es la longitud de la zancada de las personas. Todos los clasificados como “no víctimas” tenían un paso medio, lo que significa que los pasos que daban no eran ni demasiado pequeños ni demasiado grandes para su altura. Pero la mitad del grupo clasificado como “víctimas” también tuvo avances medianos. “Entre las 14 víctimas”, escribieron Grayson y Stein, “8 tenían zancadas medianas y 6 tenían zancadas largas. Entre los no víctimas, 15 tenían zancadas medias y uno tenía una zancada combinada que no era clasificable”.
Otras diferencias en el movimiento incluyeron cómo las personas cambiaban su peso, si balanceaban los brazos al caminar y si balanceaban o levantaban los pies. Si bien las pruebas estadísticas mostraron diferencias en todas estas áreas, aproximadamente la mitad de las personas clasificadas como “víctimas” se movieron de la misma manera que las personas clasificadas como “no víctimas”.
¿Qué quiero sacar de este estudio? En primer lugar, no hay nada malo en caminar con un propósito o moverse por el mundo de una manera que proyecte confianza. Moverse de una manera que nos haga sentir tranquilos, enraizados, y poderosos puede ser beneficioso. Hay áreas de educación del movimiento y terapia de danza que estudian la forma en que las personas se mueven de manera significativa y muchas personas han descubierto que diferentes tipos de entrenamiento del movimiento les ayudan a recuperarse del trauma.
Pero dejarse llevar por la longitud de nuestra zancada o por cómo balanceamos los brazos puede generar un estrés innecesario. O peor aún, puede llevar a culpar a la víctima.
Nadie merece ser agredido por muy largas o cortas que sean sus zancadas o cómo mueven los brazos. Poner demasiado énfasis en este tipo de detalles puede desviarnos de nuestro trabajo real: analizar las condiciones que hacen posible la violencia y el abuso y cambiar esas condiciones, tanto en el momento como en el largo plazo.
El primer día de algunas de nuestras clases para adolescentes, les pedimos a los estudiantes que nos cuenten los mensajes de seguridad que han escuchado y si esos mensajes los hacen sentir más o menos poderosos. Con demasiada frecuencia nos hablan de mensajes que les hacen sentir más temerosos y que les dirigen a hacer sus vidas más pequeñas. El último día, preguntamos a los estudiantes qué mensajes de seguridad les darían a los demás.
Si hemos hecho nuestro trabajo, la lista que los estudiantes hagan el último día será un marcado contraste con la del primero: se trata de vivir vidas más grandes y audaces, hablar y tomar decisiones que funcionen para ellos.
Publicado originalmente en el blog de IMPACT Boston el 30 de abril de 2024.
Sobre Mujeres Fuertes Autodefensa
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¿De camino a algún festival? ¡Refrescá tus habilidades de límites antes de ir para poder tener la experiencia más integradora, alineada y divertida!
El lema de Mujeres Fuertes Autodefensa es, “Encuentra tu NO, Vive tu SI.” Creo que cuando entendemos nuestros límites y tenemos las herramientas para expresarlos (y defenderlos si es necesario), estamos mejor equipades para encarnar nuestro “SI”, para vivir con apertura y curiosidad, y para disfrutar conexiones profundas, placer y juego.
Los festivales son espacios únicos para la exploración, la expansión de límites y ampliar las zonas de confort. Ésto es algo maravilloso, mientras vayamos con autoconciencia, comprensión funcional del consentimiento y una caja llena de herramientas para mantenerse a salvo.
Es mi deseo que cada asistente a un festival, bailarín, amante y buscador pueda experimentar la magia de ésos lugares con confianza, seguridad y agencia. Para conseguirlo, abajo compartiré 6 herramientas para establecer límites y comunicación asertiva.
¡Espero que empoderen tu viaje en los festivales y en tu día a día!
Antes de sumergirnos recuerda:
Los límites son personales. Nadie te puede decir a dónde están los tuyos, ni viceversa.
Los límites pueden cambiar. Está bien y es totalmente normal querer una cosa un día y algo diferente al siguiente. Vos decides cómo y cuándo tus límites cambian.
Dependen del contexto. Tus límites pueden ser distintos con personas diferentes o en espacios y situaciones distintas, y de nuevo,¡éso está bien y es normal!.
Nunca es muy tarde para establecer un límite. Siempre puedes avisar a alguien un minuto, una hora o un año después que han cruzado una línea.
Eres el responsable de comunicar tu límite, pero no eres responsable de cómo los demás reaccionan ante éso. Usualmente la gente que reacciona negativamente a tus límites son quienes se benefician de que no tengas ninguno.
Siempre hay (por lo menos) dos lados del consentimiento. Trata los límites ajenos de la forma en la que te gustaría que traten los tuyos.
Cuando tengas dudas, confía en tu intuición. Si se siente incorrecto, inseguro o no deseado, es porque lo es.
Los límites son personales. Nadie te puede decir a dónde están los tuyos, ni viceversa.
Los límites pueden cambiar. Está bien y es totalmente normal querer una cosa un día y algo diferente al siguiente. Vos decides cómo y cuándo tus límites cambian.
Dependen del contexto. Tus límites pueden ser distintos con personas diferentes o en espacios y situaciones distintas, y de nuevo,¡éso está bien y es normal!.
Nunca es muy tarde para establecer un límite. Siempre puedes avisar a alguien un minuto, una hora o un año después que han cruzado una línea.
Eres el responsable de comunicar tu límite, pero no eres responsable de cómo los demás reaccionan ante éso. Usualmente la gente que reacciona negativamente a tus límites son quienes se benefician de que no tengas ninguno.
Siempre hay (por lo menos) dos lados del consentimiento. Trata los límites ajenos de la forma en la que te gustaría que traten los tuyos.
Cuando tengas dudas, confía en tu intuición. Si se siente incorrecto, inseguro o no deseado, es porque lo es.
6 Herramientas de establecimiento de límites para una experiencia de festival segura y expansiva.
1. Escucha tu intuición
A menudo interiorizamos el condicionamiento social de que todos los demás saben más sobre nuestros límites y nuestros cuerpos que nosotres mismes. De hecho, sabemos muy bien cuando una situación es insegura y, por el contrario, cuándo podemos relajarnos y calmarnos. La intuición es la voz suave y tranquila que susurra en tu interior: “Si”, “No”, “De esta manera si, y de esta no”, “Peligro”, “Todo claro”. El truco es aprender a escuchar y luego confiar en ésa voz.
La intuición nos advierte cuando una persona, lugar o situación es potencialmente peligrosa. Puede sentirse como una presión en el pecho o el vientre, temblores en las manos o las piernas, zumbidos en la frente o una sensación general de tensión o cierre. Y nos guiará para saber cuándo confiar en nuevos amigos o sumergirnos en aventuras “arriesgadas”. Eso puede sentirse como apertura en el pecho, relajación o suavidad en el vientre o mandíbula, o una sensación general de atracción por algo. Cuanto más atención prestemos a éstos signos y los abordemos con nuestra mente intuitiva, más precisa se volverá.
2. Estar atente
La atención es clave para sentirse y estar en seguridad, no importa dónde estemos. Estar conscientes de nuestro entorno (sin estar estresado o tenso) nos ayuda a identificar el peligro o el riesgo desde antes de que se convierta en una emergencia; también nos puede ayudar a orientarnos en un nuevo entorno, observar más detalles y belleza en el camino, y disfrutar nuestra aventura con presencia de todo nuestro cuerpo. A medida que nos valemos más y más de la tecnología para la navegación y comunicación, podemos sentir la necesidad de revisar nuestros teléfonos frecuentemente, incluso en los festivales. Pero lo mejor que podés hacer es mantener los ojos arriba, el teléfono guardado, verse y actuar con confianza y en calma.
Un lenguaje corporal atento comunica al mundo exterior que sos una persona confiada y estás alerta (y lo estás). Y así envías un mensaje a tu propio cerebro de que no tenés miedo de tomar el espacio, aumentando tu auto confianza y seguridad a un nivel celular.
3. Decir no
Recuerda, tienes derecho a establecer los límites que se sienten bien para vos, sin necesidad de una explicación. Con las multitudes y la estimulación del ambiente de festival, a veces te toca decir “no” a un baile, a un abrazo o a cualquier número de otras invitaciones. Puede ser un “no” con una sonrisa o un “no, pero muchas gracias”. Sin embargo si el mensaje no se logra transmitir con una comunicación amable y cortés, se necesita mayor asertividad: “Dije que no” repetidas veces, con un tono de voz uniforme y una postura confiada, por lo general logra resultados.
“No” es una frase completa, que no requiere ni disculpas ni explicaciones. No caigas en la trampa de negociar sobre tu no, o terminarás gastando tu tiempo y energía en conversaciones, situaciones y personas que realmente no quieres. Claro que puedes disculparte o explicar si quieres. El punto, como estoy constantemente recordando a las estudiantes de mis clases de autodefensa, es que es una decisión no una obligación.
4. Sé un disco rayado
Cuando se trata de acoso (toques, coqueteos u otros comportamientos indeseados) una técnica similar funciona bien. Elija una línea, por ejemplo: “No quiero hablar ahora”. “No me toques”. “¡Déjame en paz!”. Y apégate a ella. Es difícil discutir sobre o manipular la repetición implacable. Sé un disco rayado, repite tu única línea asertiva hasta que la persona capte el mensaje. No hay necesidad de gritar o ponerse a la defensiva a menos que el acosador se vuelva más amenazador.
Un tono bajo y uniforme, un lenguaje corporal confiado y el rechazo a entrar en negociaciones “pero ¿por qué? Vamos… sólo estoy siendo amable”, etc, puede detener muchos comportamientos no deseados. Incluso en los espacios de los festivales, donde la cultura de consentimientos tiende a ser dominante y las vibraciones son altas, es bueno estar preparado para poner fin a las interacciones no deseadas o situaciones incómodas y potencialmente inseguras.
5. Nombrarlo y transformarlo
Una estrategia alternativa puede ser “nombrar” el comportamiento que queremos cambiar o detener. Ésta es una de mis técnicas favoritas. Primero nombramos el comportamiento: “Tu mano está en mi pierna”, “Me estás mirando fijamente”, “Me estás siguiendo”, sin preguntas ni calificaciones. Las preguntas invitan respuestas, negación o negociación. En una situación peligrosa o incómoda, no queremos empezar una conversación o discutir sobre los hechos; sólo queremos hacer los cambios necesarios para sentirnos seguras.
Después de nombrar el comportamiento, demandamos el cambio que querés ver: “Dejá de tocarme”, “Déjame en paz”, sin sentirse obligada a pedir amablemente o decir por favor. Si una vez no es suficiente, podemos volver a la repetición hasta que el mensaje llegue.
Me encanta ésta técnica por varias razones. Primero, no deja espacio para la duda, ambos sabemos que está pasando aquí y no vamos a discutir sobre éso. Segundo, alerta a otros de la situación que sucede. Finalmente, establece un límite: “Estás haciendo ésto. No quiero que lo hagas. Detente”. Si el comportamiento persiste, entonces sabremos que ésa persona no respeta nuestros límites y no le importan nuestras necesidades.
6. No tengas miedo de ser ruidoso
Si la situación lo amerita, también podés subir el volumen. Se ha demostrado que gritar previene hasta el 50% de las agresiones contra las mujeres. La voz es una poderosa arma de autodefensa. Para gritar de manera efectiva, asegúrese de usar su abdomen (los cantantes, actores y oradores públicos ya sabrán cómo hacerlo) para proteger sus cuerdas vocales y darle más potencia y resonancia a su voz.
¡Les animo a probar ésto en casa! Reúne a algunos amigos, pongan música fuerte y practiquen gritar “!NO!” tan fuerte como puedan. Recuerda gritar desde tu centro; puede ser útil mantener las manos sobre el vientre como un recordatorio táctil de la respiración al practicar.
Habilidades de límites 101 para festivales —& la vida (en YouTube)
Sobre la autora / About the author
Toby Israel es la fundadora y facilitadora de Mujeres Fuertes Costa Rica. Instructora de defensa personal (Certificación Completa, ESD Global) y maestra de yoga, facilita retiros y talleres para inspirar y transformar a partir de la conexión con nuestra fuerza interior. Vino a Costa Rica en 2017 para sacar su maestría en la Universidad para la Paz. Se quedó por el sol, la papaya y la comunidad.
Toby Israel is the founder of Mujeres Fuertes Costa Rica. As an ESD instructor (Level 4, ESD Global & Trainer of Trainers) and yoga teacher, she facilitates retreats and workshops designed to inspire and transform through connection to our inner strength. She came to Costa Rica in 2017 for a Master’s degree from the University for Peace. She stayed for the sunshine, the papaya, and the community.
Originally published in English athttps://www.mujeresfuertes.org/post/la-pausa-sagrada-de-la-danza-a-la-autodefensa.
Sobre la autora
Toby Israel es la fundadora y facilitadora de Mujeres Fuertes Autodefensa. Instructora de defensa personal (Certificación Completa, ESD Global, Formadora de Instructoras, Credencial ESDP con la Association of ESD Professionals) y maestra de yoga, facilita retiros y talleres para inspirar y transformar a partir de la conexión con nuestra fuerza interior. Vino a Costa Rica en 2017 para sacar su maestría en la Universidad para la Paz. Se quedó por el sol, la papaya y la comunidad.
Toby Israel is the founder of Mujeres Fuertes Costa Rica. As an Empowerment Self-Defense instructor (full certification and trainer of trainers, ESD Global) and yoga teacher, she facilitates retreats and workshops to inspire and transform through our connection with our inner strength. She came to Costa Rica in 2017 to complete her Masters at the University for Peace. She stayed for the sunshine, the fruit, and the community.
Sobre Mujeres Fuertes Autodefensa
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Un handbook en formato PDF ilustrado explicando todas las técnicas.
En un taller introductorio de autodefensa holística, no tengo tiempo para hablar de algunos temas más profundos relacionados con este trabajo. Ya hay que tomar muchas decisiones sobre que incluir y que saltar para brindar una experiencia completa en solo dos o tres horas. Por eso abrí el espacio de este blog, para explorar los temas sociales, políticos y espirituales que complementan nuestra metodología.
Lo siguiente viene de mi libro, “Vagabunda: Una guía para viajar sola.” Es el inicio de una conversación muy grande – y muy importante para mi – sobre el trabajo interno y social que sucede cuando aprendemos autodefensa.
***
Cuando le enseñamos a las chicas a no pelear nunca, a nunca enojarse, a nunca decir que no, a nunca ser salvajes, criamos una generación de mujeres que les cuesta defenderse, mujeres queno puedengritar, pelear y armar un escándalo cuando su supervivencia depende de ello.
Hay un elemento de desaprendizaje de los comportamientos condicionados por detrás del trabajo de la autodefensa.Las chicas siempre deben ser amables. Las chicas no deben gritar, o pelear, o mostrar agresividad. Las chicas tienen que complacer los deseos de los hombres. Las chicas no deben enojarse.Los fundamentos del patriarcado, en resumen.
Hay lugar para la amabilidad, la bondad, la suavidad y la dulzura. Cuando me siento segura y en calma, prefiero vivir y relacionarme con un corazón abierto y una sonrisa amplia. Sin embargo, cuando le enseñamos a las chicas a no pelear nunca, a nunca enojarse, a nunca decir que no, a nunca ser salvajes, criamos una generación de mujeres que les cuesta defenderse, mujeres queno puedengritar, pelear y armar un escándalo cuando su supervivencia depende de ello.
La autodefensa nos enseña a desaprender algunas de estas “verdades” que la sociedad nos inculca desde una edad temprana. Desaprendemos la retórica de que “es muy peligroso” y aprendemos que de hecho, podemos hacerlo solas. Desaprendemos nuestro miedo hacia el mundo y aprendemos a confiar en nuestra intuición y en la bondad básica de los otros.
Desaprendemos el viejo estereotipo de que el lugar de una mujer es en su casa y aprendemos a demandar nuestro lugar en ese gran mundo “ahí afuera”.
Por último pero no menos importante, desaprendemos la mentira gigante de que la única manera de ser femenina es siendo suave, dócil y complaciente. Si el arquetipo por defecto de hoy para las mujeres es la doncella afeminada o la madre protectora, entonces en el trabajo de la defensa personal aprendemos a recuperar los arquetipos femeninos más oscuros:la bruja, la diosa destructora, la mujer salvaje, la guerrera.
Al canalizar nuestra agresividad natural, nuestra guerrera interna, hacia la sanación y el crecimiento, nos volvemos más íntegras.
Al abrazar nuestra autonomía, celebramos nuestro poder personal, porque somos soberanas de nosotras mismas. Al adoptar un espíritu de optimismo incorregible, nos conectamos con el corazón abierto de la niña – lista para amar y abrazar el mundo con todas sus contradicciones.
Cuando abrazamos a la guerrera y a la amante, la agresividad y el corazón abierto, unimos dos aspectos de nuestra psique que muy a menudo han sido retorcidos, descompuestos o escondidos en la cueva de nuestro subconsciente junto con otras cosas hermosas que satanizamos.
Cuando le damos espacio a estas dos mujeres experimentamos una integración profunda. Sanamos.
Y cuando una de nosotras sana, todas sanamos.
Self-defense and the “Dark” Archetypes
Learning & Unlearning
In an introductory self-defense workshop, I don’t have time to talk about some of the deeper themes connected to this work. There are already so many decisions to make about what to include and what to leave out in order to create a complete experience in just two or three hours. That’s why I began this blog, to explore some of the social, political and spiritual themes that complement our methodology.
The following is a brief excerpt from my book, “Vagabondess: A Guide to Solo Female Travel,” in the chapter on safety. It is the beginning of a large — and for me critical — conversation about the inner and cultural work that occurs when we learn self-defense.
***
When we teach girls to never fight, never get angry, never say no, never be wild, we raise a generation of women who struggle to defend themselves—women whocannotyell, fight, and raise hell when their survival depends on it.
There is an element of unlearning conditioned behaviors behind this work in self-defense and solo travel.Girls should always be polite. Girls shouldn’t yell, or fight, or show aggression. Girls should defer to the desires of men. Girls shouldn’t get angry.The foundational pillars of the patriarchy, in short.
There is a place for politeness, kindness, softness, and gentleness. When I feel safe and at ease, I prefer to live and relate with an open heart and a big smile. However, when we teach girls to never fight, never get angry, never say no, never be wild, we raise a generation of women who struggle to defend themselves—women whocannotyell, fight, and raise hell when their survival depends on it.
Self-defense and solo travel both teach us to unlearn some of the “truths” society instills in us from a young age. We unlearn the trope of “it’s too dangerous,” and learn that we can, in fact, do it alone. We unlearn our fear of the world and learn to trust—our own intuition, and the basic goodness of others.
We unlearn the age-old stereotype that a woman’s place is at home, and we learn to claim our space in the big, wide world “out there.”
And last but not least, we unlearn the giant lie that the only way to be feminine is to be soft, deferential, and accommodating. If the default archetype for many women today is the girlish maiden or the nurturing mother, then in self-defense work, we learn to reclaim the darker feminine archetypes:the witch, the destructive goddess, the wild woman, the warrior.
In channeling our natural aggression—our inner warrior woman—toward healing and growth, we become more integrated.
In embracing this lifestyle of self-reliance, we celebrate our agency, for we are sovereign unto ourselves. In adopting a spirit of incorrigible optimism, we connect with the open heart of the child—ready to love and embrace the world for all its contradictions.
When we embrace both the warrior and the vagabondess—aggression and open-heartedness—we unite two aspects of our own psyche that have too often been twisted, broken down, or hidden away deep in the recesses of our subconscious along with all the other beautiful things we demonize.
When we give space to these two women, we step into profound integration. We heal.
And when one of us heals, we all heal.
Sobre la autora
Toby Israel es la fundadora y facilitadora de Mujeres Fuertes Autodefensa. Instructora de defensa personal (Certificación Completa, ESD Global, Formadora de Instructoras, Credencial ESDP con la Association of ESD Professionals) y maestra de yoga, facilita retiros y talleres para inspirar y transformar a partir de la conexión con nuestra fuerza interior. Vino a Costa Rica en 2017 para sacar su maestría en la Universidad para la Paz. Se quedó por el sol, la papaya y la comunidad.
Toby Israel is the founder of Mujeres Fuertes Costa Rica. As an Empowerment Self-Defense instructor (full certification and trainer of trainers, ESD Global) and yoga teacher, she facilitates retreats and workshops to inspire and transform through our connection with our inner strength. She came to Costa Rica in 2017 to complete her Masters at the University for Peace. She stayed for the sunshine, the fruit, and the community.
Sobre Mujeres Fuertes Autodefensa
Mujeres Fuertes es un proyecto de autodefensa apoyando a todas las personas a vivir una vida libre de miedo y llena de confianza.
Aprovechen nuestros recursos digitales de autodefensa:
Un blog con docenas de artículos sobre la autodefensa, la prevención de violencia, y otros temas relacionados.
Un canal de YouTube con MUCHOS talleres de autodefensa grabados.
Un handbook en formato PDF ilustrado explicando todas las técnicas.
Ante las medidas de seguridad para turistas en Costa Rica que están circulando, nos parece necesario recordarles que:
1. La violencia nunca es la culpa de la víctima.
2. La responsabilidad es del agresor, de la cultura machista, y de cualquier persona que la deja seguir con impunidad.
3. La ropa no es una invitación. Estr sola no es una invitación. Una sonrisa no es una invitación. Un abrazo no es una invitación. Lastimosamente parece que hemos olivdado que solo un sí significa sí. TODO LO DEMAS NO ES UNA INVITACIÓN.
4. Tenemos mucho poder en nuestras manos.
5. Aunque no *debería* ser nuestra responsabilidad proteger nuestra seguridad física, emocional, o mental, tenemos armas poderosas para la autodefensa en nuestros cuerpos, voces, y redes de apoyo.
6. Es nuestro derecho vestirnos como queremos, caminar cuando queremos, tomar lo que queremos, viajar donde queremos, y relacionarnos como queremos.
7. Tomamos estas decisiones desde el amor—no el miedo.
8. Sin importar estas decisiones, podemos identificar peligro y defendernos a través de los 5 principios de la autodefensa: Pensar. Gritar. Escapar. Luchar. Buscar Apoyo.
9. La solución, frente a la violencia, no es miedo. No es revictimización. Y no es esperar un cambio que ya ha tardado muchos siglos en venir.
10. La (una) solución es tomar nuestro poder en nuestras manos, en nuestros cuerpos, en nuestras voces, y en nuestras comunidades con opciones que funcionan AHORA.
Somos libres. Ahora. Y no vamos a esperar un cambio para serlo.
Somos libres. Ya. No dejaremos que el miedo, el machismo, y el desempoderamiento mandan.
Somos libres. Demandamos sentirnos seguras en nuestros cuerpos y en nuestras comunidades.
Given the “safety measures” for female tourists in Costa Rica that have been circulating recently, I feel it’s necessary to remind you that:
1. Violence is never the fault of the victim.
2. The responsibility belongs to the agressor, misogyny, and any person who allows it to continue unchecked.
3. Clothing is not an invitation. A smile is not an invitation. A hug is not an invitation. Unfortunately we seem to have forgotten that only yes means yes. EVERYTHING ELSE IS NOT AN INVITATION.
4. We have a lot of power in our hands.
5. Although it *shouldn’t be* our responsibility to protect our physical, emotional, and psychological well-being, we do have powerful weapons in our bodies, voices, and networks of support.
6. It is our right to dress how we want, walk when we want, consume what we want, travel where we want, and interact however we want.
7. We make these decisions with love—not fear.
8. Regardless of these decisions, we can identify danger and defend ourselves using the 5 principles of self-defense: Think. Yell. Run. Fight. Tell.
9. The solution to violence is not fear. It is not revictimization. And it’s not waiting for a change that has already been centuries in the making.
10. The (a) solution is to take our power in our hands, our bodies, our voices, and our communities with options that work NOW.
We are free. Now. And we’re not going to wait for change to come first.
We are free. Right now. We will not allow fear, machismo, and disempowerment to rule us.
We are free. We demand to feel safe in our bodies and in our communities.
Sobre la autora
Toby Israel es la fundadora y facilitadora de Mujeres Fuertes Autodefensa. Instructora de defensa personal (Certificación Completa, ESD Global, Formadora de Instructoras, Credencial ESDP con la Association of ESD Professionals) y maestra de yoga, facilita retiros y talleres para inspirar y transformar a partir de la conexión con nuestra fuerza interior. Vino a Costa Rica en 2017 para sacar su maestría en la Universidad para la Paz. Se quedó por el sol, la papaya y la comunidad.
Toby Israel is the founder of Mujeres Fuertes Costa Rica. As an Empowerment Self-Defense instructor (full certification and trainer of trainers, ESD Global) and yoga teacher, she facilitates retreats and workshops to inspire and transform through our connection with our inner strength. She came to Costa Rica in 2017 to complete her Masters at the University for Peace. She stayed for the sunshine, the fruit, and the community.
Sobre Mujeres Fuertes Autodefensa
Mujeres Fuertes es un proyecto de autodefensa apoyando a todas las personas a vivir una vida libre de miedo y llena de confianza.
Aprovechen nuestros recursos digitales de autodefensa:
Un blog con docenas de artículos sobre la autodefensa, la prevención de violencia, y otros temas relacionados.
Un canal de YouTube con MUCHOS talleres de autodefensa grabados.
Un handbook en formato PDF ilustrado explicando todas las técnicas.